Muchas veces las noticias de ocio y entretenimiento tienen más recorrido del que parece. Vogue México reveló su portada de enero de 2019 este martes generando un hito positivo en la trayectoria de la publicación en todo el mundo. Su portada presenta a la ex maestra de escuela Yalitza Aparicio, la estrella emergente de la película Roma; siendo la primera portada en los 20 años de historia de la revista que presenta a una indígena mexicana junto a una frase en mixteco In tiu’n ntav’i: “Nace una estrella”.

En la historia de Latinoamérica la contradicción imagen vs. estadísticas siempre está normalizada. En un viaje que hice a Perú el año pasado las vallas publicitarias con mujeres blancas, altas, 90 – 60- 90 no se correspondía con la cantidad de mujeres que veía a cada rato por las calles de Lima o Arequipa. Los latinoamericanos indígenas constituyen una minoría considerable que está constantemente subrepresentada en los medios de comunicación y en la cultura pop. El hito de la portada de Vogue México con Aparicio refleja una ruptura hacia la visibilización y la aceptación del otro, de la mayoría invisible. En redes sociales los usuarios estaban divididos, una gran parte de los usuarios desdeñaron la decisión de Vogue insultado a la actriz como «fea» o «naca», denostando el racismo de una sociedad tan compleja como la mexicana donde los «gueros» son una minoría en la estadística del territorio más grande de centroamérica. Sin embargo otra parte de los usuarios se sorprendieron gratamente de que la revista diera un paso audaz al destacar a Aparicio, lo que es particularmente notable en vista de las acusaciones de racismo que recientemente se han lanzado a la marca global de Vogue. ¿Marketing? Maybe.

Vogue, ¿una historia de violencia contra la mujer?

En 2017, la modelo Naomi Campbell acusó a la ex editora de Vogue UKAlexandra Shulman, por decirle a la mega estrella de las pasarelas que las mujeres negras no venden portadas de revistas, aunque las cifras de ventas apunten lo contrario. Shulman negó las acusaciones, pero British Vogue no tuvo su primera modelo negra en la portada hasta septiembre de este año con Rihanna lo que generó la retirada de Shulman de la publicación.

Y justo este año la misma revista se vio envuelta en dos escándalos más relacionados con la raza de dos de sus modelos: Gigi Hadid y Kendall Jenner. En una extensión para Vogue Italia esta primavera, el aspecto profundamente bronceado de Hadid hizo que algunos detractores sugirieran que la modelo y la revista eran culpables de Blackface. Unos meses más tarde, acusaciones de apropiación cultural le siguieron a una serie de fotos para el Fondo de Moda CFDA y Vogue, debido a que el cabello de Jenner parecía tener un estilo afro. Vogue se disculpó en ambos casos.

Kendall Jenner luce un afro en la sesión de fotos del CFDA / Vogue Fashion Fund. – Imagen vía Vogue

Sin embargo, no es solo el contexto de los errores públicos de Vogue lo que le da a la portada de Yalitza Aparicio un significado distinto y contundente. Es que la imagen de Aparicio, una mujer indígena mexicana, resplandeciente y poderosa -vestida de Dior, y no menos, llega en un momento en que miles de guatemaltecos indígenas viajan a nuestra frontera sur con México, esperando una vida segura en los Estados Unidos. La caravana indígena centroamericana está huyendo de climas peligrosos y de violencia brutal en el hogar, una violencia que ataca desproporcionadamente a las mujeres indígenas.

Apenas una semana después de la muerte de una niña indígena de siete años llamada Jakelin Caal Maquin mientras se encontraba bajo la custodia de la frontera de los Estados Unidos, la portada parece un importante recordatorio del poder humanizador de la representación cultural, algo que Aparicio entiende profundamente.

Yalitza Aparicio en las páginas internas de Vogue México

«Se están rompiendo estereotipos que solo personas con cierto perfil pueden aspirar a estar en una película o a estar en una portada de revista», afirma Yalitza Aparicio por primera vez a Vogue en un video que la acompaña “Se están conociendo esas otras caras de México. Es algo que me hace feliz y muy orgullosa de mis raíces».

Algunos dirán que sigue habiendo explotación, un medio de comunicación de poder usa a una indígena para vender más ejemplares o que todo es parte de la era del Lopezobradorcismo, sin embargo, los símbolos y los gestos cuentan en el caso de Yalitza Aparicio. Ya no solo es cuestión de tallas, la reivindicación femenina también es multicultural, multiracial.

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